domingo, 12 de junio de 2011

¿Por qué Montpellier) (II parte)

El alojamiento: Montpellier es la séptima ciudad de Francia donde la vivienda es más cara.Sin embargo la mayoría de los estudiantes internacionales suelen conseguir una plaza en las Cités U’ o residencias universitarias públicas (precio medio de la habitación 250 euros/mes).

La otra opción es compartir piso o buscarte un estudio. La verdad es que los pisos en Montpellier y en Francia en general son viejísimos y bastante caros para las calidades que ofrecen. Hay bastantes agencias por internet y en Montpellier con las que puedes contactar para ayudarte a buscar piso. También hay muchos anuncios de particulares, pero yo personalmente recomendaría buscar una agencia para evitar los problemas e ilegalidades que suelen venir de la mano de los propietarios.

También debes saber que compartir piso en Francia no es igual que en España. Yo he vivido con 3 franceses durante todo el Erasmus y he de decir que no ha sido una buena experiencia ya que el concepto de “compartir piso” para los franceses en general consiste en “compartir alquiler” y nada más. Si no te han cogido en la Cité U’ o si prefieres vivir en un piso, yo aconsejaría siempre alquilar un estudio o una habitación en una residencia privada durante unos meses y una vez que conozcas la ciudad dar el salto a una “colocation” con gente que conozcas bien. Aunque para ser sinceros, el ambiente que hay en las Cités U’ no lo encontrarás en otro sitio a pesar de tener que conformarte con vivir en 9m2 y compartir cocina todo el año.

Además todos los estudiantes en Francia tienen derecho a recibir la CAF o ayuda económica para el alojamiento. Ésta será más alta para los estudiantes que viven solos en pisos que para los que viven en residencias. Normalmente una habitación en la Cité U’ con el descuento de la CAF se queda en 130€ , mientras que un alquiler de 430€ (como en mi caso) se reduciría a 260 al mes.

Para más información sobre el alojamiento en Montpellier pincha aquí:

http://perdueamontpellier.blogspot.com/2010/09/trouver-un-logement-montpellier.html#comments

El coste de vida: admitámoslo, Francia es un país bastante caro para vivir. Si bien es cierto que los precios de algunos productos están bastante equiparados en toda Europa, no se puede negar que una simple compra semanal vacía rápidamente un bolsillo de estudiante. La carne o el pescado son productos privativos, de hecho las pescaderías son casi inexistentes y las carnicerías normalmente las regentan los musulmanes, por lo que suelen ser “Halal” (ritual de sacrificio musulmán) y en ellas es imposible comprar carne de cerdo.

Una de las cosas que más llamó mi atención desde el principio fue el tamaño de los champuses y geles de ducha. Aquí el concepto "formato familiar" no ha llegado. Por un botecito de champú de 250ml puedes llegar a pagar casi 5 euros, lo mismo por un desodorante. Puede que el rumor de que los franceses no se lavan (totalmente falso, sobra decirlo xD) venga precisamente de este hecho.

Bromas aparte, si eres Erasmus en Francia debes saber que en general vivirás con un presupuesto bastante apretado excepto si puedes permitirte otro tipo de vida. Eso no quita que vayas a salir menos o a comer mal, ya que siempre hay fiestas Erasmus donde no es necesario gastar mucho y muchas oportunidades para cocinar con los amigos y comer platos más elaborados de vez en cuando.

Además si tienes la suerte de ser admitido en una residencia universitaria pagarás en torno a 130 euros solamente por el alojamiento, lo que es verdaderamente una ganga en Francia.

El transporte: Montpellier es una ciudad ejemplar en lo que a gestión del transporte urbano se refiere. La red de autobuses y tranvías es bastante completa y el ayuntamiento ha diseñado ya 4 líneas más de tranvía que conectarán los puntos más aislados de la ciudad en 2020.

Si tienes coche, la ciudad dispone de varios parkings situados bajo determinadas estaciones de tranvía. Esto es así para evitar que la gente acceda al centro en coche. Lo mejor es aparcarlo en estos parkings y servirte del tranvía para moverte por el centro. Durante el día sólo tendrás que esperar 3-5 minutos a que pase, aunque por la noche esta espera puede prolongarse a 15-20 minutos.

Lo que recomiendo es que, nada más llegar a Montpellier, te intentes hacer con una bici lo antes posible. En el “Marché de Puces” de Mosson hay un mercado de bicis (en su mayoría robadas, todo sea dicho) donde puedes conseguir una por 30-40 euros. Todos los Erasmus tienen una y es realmente muy práctica para moverte por la ciudad (totalmente preparada para la bici) o para volver a casa solo por la noche.

El abono anual para utilizar el transporte público cuesta 200 euros para los estudiantes. Si quieres ser legal y pagarlo compensa, ya que si no vives en el centro se suele utilizar bastante el transporte público. Sin embargo la mayoría de la gente sube al tranvía sin pagar, ya que realmente es muy difícil encontrar un controlador. Si tienes mala suerte, debes pagar una multa que asciende a unos 23 euros si pagas en el momento y casi el doble si esperas un día.

También hay un buen servicio de alquiler de bicicletas llamado Velomagg, gracias al cual puedes utilizar una bici pública durante 4 horas por 1 euro y todo el día por sólo 2.

También recomendaría que si tienes la posibilidad de llevarte tu coche lo hagas, ya que da muchísima libertad para hacer viajes y para acceder a los lugares peor comunicados de la ciudad.

Si no en Francia está muy extendido el "Covoiturage" (http://www.covoiturage.fr/). Es una página web que te permite ponerte en contacto con gente que va a hacer el mismo desplazamiento que tú, de tal manera que pueda llevarte a cambio de compartir gastos y trayecto (normalmente por 10-15 euros puedes ir bastante lejos). Incluso si te atreves, en Francia es aún bastante frecuente hacer autostop ;)

La comida: para los que somos de buen comer, hacer un Erasmus en Francia es una gran oportunidad para conocer la afamada gastronomía del país. Los platos tradicionales franceses son bastante grasos en general ya que se hacen a base de patatas, queso, bacon, carne de ternera, cebolla y mantequilla (aunque cada vez más están empezando a substituirla por el aceite de oliva). Sin embargo la cocina del día a día es bastante más sana y ligera. No te puedes ir sin probar las quiches o tartas saladas, los gratinados, el ratatouille o “pisto provenzal”, el taboulé (ensalada de couscous árabe que los franceses han adoptado), el hachis parmentier, el pato confitado, la cassoulet o “fabada de Toulouse”, la raclette y por supuesto los crêpes. Los franceses son muy “gourmandes” o “golosos” y hasta en el restaurante más barato encontrarás unos postres fabulosos: moelleux au chocolat, las diferentes tartas de frutas, la crême caramel, la mousse au chocolat, les chaussons aux pommes, les pains au chocolat o “napolitanas de chocolate”, los famosos croissants, los yogures (sobre todos los cremosos con crema de castañas, deliciosos) y los quesos (9 meses no serán suficiente para probarlos todos). Otra de las cosas que los franceses hacen bien es el pan. En Montpellier hay muchas panaderías que continúan haciendo el pan a la manera artesanal, y el gusto de las baguettes no es comparable a nada que haya probado antes. También es interesante la cultura de lo “Bio” en Francia, es decir, la facilidad con la que el consumidor puede encontrar productos ecológicos en supermercados y fruterías.

Si puedes darte el lujo de ir a un restaurante francés de vez en cuando tendrás una buena comida asegurada. El precio medio de una “formule” o menú es de 15 euros. Normalmente sólo se incluye el entrante y el plato o el plato y el postre, aunque el agua siempre es gratuita en todos los establecimientos al igual que el pan. Los camareros son muy educados y agradables y a diferencia de los restaurantes españoles las cartas suelen ser más reducidas, limitándose sólo a unos cuantos platos, de ahí el esmero que se pone en su preparación y presentación.

Sin embargo seamos realistas. Como estudiante te limitarás a pasta, arroz y carne una vez a la semana siendo optimistas. Estar de Erasmus es lo más parecido al vegetarianismo que vas a vivir, así que vete concienciando.

Como estudiante universitario también tendrás acceso a las “delicias” de los Resto U’ o restaurantes universitarios, donde por sólo 3 euros puedes comer un menú completo con entrante, plato y postre (aunque a menudo la calidad de los platos deja mucho que desear).

La fiesta: yo soy de la opinión de que si te vas de Erasmus por estar todo el día de fiesta, mejor quédate en España. No puedo hablar por otros países, pero desde luego la fiesta en Francia no tiene ni punto de comparación con la fiesta española. Todos los bares deben cerrar por ley a la 01h de la mañana. Las grandes discotecas están a las afueras y normalmente hay que pagar entrada (excepto miércoles y jueves), y las pequeñas no dejan de ser bares donde siempre repitan las mismas canciones. Entre las más conocidas están el Panamá, el Australien, el Point Zero, el Rockstore, el Macadam y el Cargo. Personalmente os aconsejo que vayáis a la Pleine Lune, un bar de conciertos gratuitos con mucho ambiente que seguro os gustará.

Lo mejor si se sale en Montpellier es ir a tomar algo en una terraza (si te lo puedes permitir) o hacer botellón en l’ Esplanade, l’Église St. Roch o la Place St. Pierre cuando haga buen tiempo.

También son muy conocidas las “fêtes de colocation”. Los franceses están acostumbrados a hacer fiestas en sus casas donde todo el mundo está invitado con tal de que lleves bebida. La puerta suele estar abierta y cualquiera puede pasar. Estas fiestas son las más locas por la cantidad de gente, alcohol y otras sustancias que puedes encontrar.

Si haces tu Erasmus en Francia antes o después acabarás aficionándote al vino, ya que es la bebida por excelencia de las fiestas. Hasta en el supermercado más pequeño tendrás una gran oferta de vinos de precios muy diferentes, pero es fácil encontrar vinos de la región e incluso Bordeaux bastante buenos desde 3 o 4 euros.

El único problema cuando sales de fiesta es volver a casa, ya que entre semana el último tranvía pasa a la 01h y de viernes a domingo a las 02h, así que si quieres arrasar una noche prepárate para caminar o para coger el primer tranvía de la mañana sobre las 05h-06h.

Viajes: estar de Erasmus en el sur de Francia es una buena oportunidad para conocer una región bastante excluida de los circuitos turísticos pero no por ello menos interesante. Además de aprovechar la estancia en Montpellier para conocer la interesantísima historia de la ciudad (aconsejo hacer el recorrido histórico que propone la Oficina de Turismo de Montpellier), dispones de multitud de lugares dignos de ser visitados. Como ciudades no puedes perderte Nîmes, Toulouse, Marsella, Aix-en-Provence y Arles. También es fácil hacer una escapada a París, ya que en TGV sólo tardas 3 horas y algo y reservando con antelación el tren no sale demasiado caro el tren. Personalmente recomiendo comprar al principio del año la “Carte 12/25” para conseguir importantes descuentos en trenes. Aunque vale 49€ te aseguro que si te gusta moverte y viajar la utilizarás a menudo y le sacarás partido.

La región del Languedoc-Rousillon también es encantadora y puedes disfrutar tanto de la playa y sus puertos (Sète, Palavas-les-Flots, Carnon, Aigües-Mortes, Saintes- Maries-de-la-Mer, etc.) como del “arrière pays” donde existen pueblos tan bonitos como St. Guilhem le Désert y parajes tan cautivadores como les Gorges de l’Hérault.

Desde el aeropuerto de Montpellier dispones de vuelos a Leeds, Frankfurt y Bruselas. Si no has estado nunca en Barcelona también es una buena oportunidad para acercarte en tren o en autobús, así como a los Pirineos o a los Alpes para practicar deportes de invierno.

En definitiva, yo recomendaría sin dudarlo Montpellier a todo aquel que quiera hacer su Erasmus en Francia por su clima, su dinamismo y su encanto. Eso sí, debes saber que te vienes a un país un tanto “peculiar” con gente un tanto “especial”, pero si sabes quedarte con la parte positiva estoy segura de que tu año Erasmus en Montpellier se convertirá en uno de los más inolvidables de tu vida.

Sea cual sea el destino que se escoja yo recomendaría hacer un curso completo de Erasmus, ya que cuatrimestre tiene algo especial y si tienes la posibilidad de probar los dos sería una pena no hacerlo. Si eres de los que aún se lo están pensando vete el primer cuatrimestre y, si te encuentras a gusto, prolonga. La gran mayoría de este tipo de Erasmus acaban haciéndolo, así que no estará tan mal pasar un año en el extranjero ;)

Suerte =)

¿Por qué Montpellier? (I parte)

La cuenta atrás para mi despedida de Montpellier ha comenzado. Parece increíble que este momento haya llegado desde que aterricé en el sur de Francia a finales de agosto del año pasado.

Tras más de 9 meses de Erasmus creo que ha llegado el momento de hacer una valoración de mi experiencia, que espero pueda servir de orientación a los nuevos Erasmus que lleguen a Montpellier el próximo curso.

Aquí os dejo mi opinión sobre lo bueno y lo malo de venir a Montpellier.

La ciudad: Montpellier es la ciudad del mediodía francés donde todo el mundo quiere venir a estudiar. Es una ciudad joven y dinámica donde siempre hay algo interesante que hacer: festivales, exposiciones, conciertos, teatro, etc., todo ello impregnado de un fuerte carácter alternativo y vanguardista.

En general es una ciudad bastante tranquila donde no ves a gente estresada ni con prisas. Tiene un tamaño perfecto para desplazarse con comodidad a pie y en transporte público, pero al mismo tiempo es posible perderse entre sus callecitas y plazas para descubrir siempre un rincón inesperado. Sus calles están repletas de restaurantes con terrazas (siempre llenas, hasta cuando hace frío), cafeterías y salones de té, panaderías llenas de encanto, pequeñas plazas escondidas.

Es la ciudad de Francia con más horas de sol al día, lo que quiere decir que incluso en invierno cuenta con un clima bastante agradable. Es muy raro que llueva, aunque cuando lo hace la lluvia puede durar varios días sin parar.

Sin embargo, la primera impresión de Montpellier no siempre es positiva. En el centro es muy frecuente encontrar vagabundos en grupos con sus correspondientes perros en las paradas del tranvía o en las puertas de los supermercados. Por la noche especialmente Montpellier se convierte en un nido de locos. Aunque esta gente no sea verdaderamente peligrosa es mejor ir en compañía por la noche para evitar disgustos, y nunca volver sólo a casa.

Otro problema es que tiene es la incomunicación. A pesar de ser una de las ciudades más importantes del sur de Francia está bastante mal comunicada con España. Desde el aeropuerto sólo vuela Iberia a Madrid y es carísimo. Para volar en bajo coste es necesario desplazarse a otros aeropuertos cercanos (Toulouse, Béziers, Nîmes, Marsella…). Si tenéis la suerte de vivir en Cataluña, Comunidad Valenciana o Murcia podréis llegar en tren, aunque también es bastante caro y el viaje larguísimo. La opción que escogen la mayoría de los estudiantes es viajar con Eurolines. Desde Montpellier puedes llegar a las capitales más importantes de España, si bien el viaje se hace eterno y bastante penoso (16h de viaje hasta Madrid, por ejemplo).


La Universidad: en Montpellier existen tres campus divididos por especialidades aunque se coordinan internamente. Como estudiante de Letras fui asignada a la Universidad Montpellier III o “Faculté Paul Valéry”. Mi estancia en esta Universidad ha sido una de las grandes decepciones de mi año Erasmus. Aquí en podido comprobar que la calidad de la enseñanza universitaria en Francia no es tal. No sólo el campus está al borde del derrumbe, viejísimo y nada cuidado, sino que el sistema de enseñanza deja mucho que desear. Todos los Erasmus hemos coincidido en que el nivel de trabajo que se exige a los franceses en la Universidad es bastante inferior al de nuestros países.

A pesar de ello, lo primero que debes saber es que en Francia no tendrás condiciones especiales como Erasmus. Aunque normalmente puedes negociar con los profesores ciertas cosas como las exposiciones orales, nadie va a regalarte nada y tienes que demostrar que conoces los temas como los demás.

Si eres alumno de Letras en Francia debes empezar a familiarizarte con un concepto que la mayoría de los Erasmus no habíamos oído en nuestra vida: la disertación. Os preguntaréis: ¿y qué ---- es una disertación? Pues bien, digamos que es una especie de reflexión argumentada que debe estar organizada de la siguiente manera (y no de cualquier otra!!!): introducción, argumentación desarrollada en tres apartados -con 3 subapartados cada uno- y conclusión. Si os parece lioso no os preocupéis, ni siquiera los franceses saben cómo hacer una disertación, lo que es grave si tenemos en cuenta que es el único ejercicio que practican en las asignaturas de letras desde el instituto a la Universidad. Ello da buena muestra de lo rancio del sistema educativo, si bien hay que reconocer que la disertación es un ejercicio muy productivo asimilar perfectamente los temas tratados.

Otro de los puntos negativos de la Universidad es la ineptitud de la burocracia. Si ya de por sí ser Erasmus conlleva un papeleo inmenso, en Francia todo se complica más por la lentitud y el mal servicio de la Administración. Como estudiante es necesario hacer una triple inscripción: en la Universidad, en el curso (además de pelearte por entrar en el horario de TD que te interesa) y en el examen.

Tengo que resaltar no obstante la buena acogida que la Universidad organizó a los Erasmus del primer cuatrimestre organizando excursiones, fiestas y cursos de francés por niveles para que nos empezásemos a conocer.

También he de decir que a pesar de todo he tenido algunos profesores muy buenos con los que he aprendido mucho. Si podéis, coged algún curso de Mme. Belmonte, Mr., Perrin-Saminadayar, Mr., Challet o Mr. Louvier en la especialidad de Historia, son buenos historiadores y además se nota que disfrutan con su oficio.

Por último, debes saber que es muy probable que en algún momento del año la facultad se cierre por bloqueo. La Paul Valéry cuenta con muchísimos alumnos militantes en distintos sindicatos estudiantiles y tienen capacidad suficiente para organizarse con el fin de cerrar la facultad durante semanas, o incluso meses, como medio de protesta contra cambios de leyes o ciertas medidas del gobierno.

Finalmente, te diría que no tengas miedo de perder el año al venirte de Erasmus. Trabajando y con un poco de suerte se saca todo, y aunque pierdas los conocimientos que habrías adquirido de haberte quedado en tu universidad de origen, lo que ganas en otros aspectos lo recompensa con creces.

La gente: muy a mi pesar debo decir que después de 9 meses viviendo en Francia no he conseguido romper el tópico del “gabacho”. En general, los franceses son cerrados, desconfiados y arrogantes. La mayoría no sabe relacionarse con los demás con naturalidad y están orgullosos de ser franceses y de vivir en Francia. Son extremadamente educados y formales, pero la mayoría de las veces ese protocolo roza la hipocresía. A los franceses les gusta beber, gastar dinero y trabajar poco. La mayoría tiene coche y el fin de semana suelen volver a casa de sus padres ya que en general son bastante familiares.

Una de las cosas que peor he llevado es la xenofobia que muchas veces he sentido en el trato diario con los franceses. Para ellos parece haber tres categorías: los “franceses”, los “árabes” y los “otros”. A los franceses les gusta que hables bien el idioma y que no te salgas mucho de sus costumbres. Si sales de una tienda sin agradecer el servicio o sin despedirte te gritarán desde el mostrador “MERCI! AU REVOIR!”.

Sin embargo también he tenido la oportunidad de conocer una parte de la sociedad francesa totalmente diferente: solidaria, comprometida con las causas sociales y los derechos humanos, amante de lo diferente y hospitalaria. Como en casi todos los países normalmente sólo conocemos lo más llamativo de una sociedad (véase en el caso de los españoles con la fiesta y la vaguería) pero es la parte menos conocida la que es verdaderamente interesante. Curiosamente he comprobado que la mayoría de franceses “simpáticos” no son “verdaderos franceses”, sino que a nada que investigas un poco descubres que al menos uno de los padres o incluso los abuelos fueron inmigrantes en su momento.

En Montpellier la gente es en general bastante abierta ya que es una ciudad de paso y puedes encontrar a personas de orígenes muy diferentes. La mayoría de los estudiantes Erasmus son españoles, alemanes, asiáticos e italianos. También hay muchísimas personas de origen argelino como consecuencia de la fuerte corriente migratoria de los años 60 hacia la metrópoli. Es muy triste comprobar que después de casi 50 años de convivencia estos dos polos de la sociedad francesa sigue siendo difícil por la intolerancia de ambas partes.

El idioma: aunque no es un requisito imprescindible conocer el idioma al venir (yo misma apenas sabía hablar cuando llegué), recomiendo encarecidamente que se manejen al menos las bases con soltura. Si ya de por si te sientes perdido en una ciudad en la que no conoces a nadie, si eres capaz de manejarte mínimamente en francés se te abrirán muchas más puertas y harás amigos mucho más deprisa. Si no haces un esfuerzo, al final te verás limitado a juntarte con la gente de tu país y la experiencia no será ni la mitad de enriquecedora de lo que podría haber sido.

Llegar a hablar bien francés sin poner empeño en ello es una idea casi utópica. Al final todos acabamos hablando “francés Erasmus”, pero al menos conseguimos entendernos entre nosotros. Si de verdad quieres perfeccionar el idioma, te aconsejo que te apuntes a alguna academia de idiomas de las muchas que hay en Montpellier (si bien son bastante caras en general) o que intentes estudiar por tu cuenta para mejorar la gramática y la ortografía.

Aún así no tengas miedo si no conoces el idioma, después de un mes yo ya conseguía defenderme bastante bien y ahora considero que tengo un nivel medio-alto de francés bastante aceptable que espero no perder.

Importante!: la frase que más oirás en Montpellier será: « est-ce que vous avez une cigarrette? » :P


(continuará..)

jueves, 3 de febrero de 2011

Montpellier, un regard différent

Hola amigos,

En esta ocasión no contaré nada sobre Montpellier ni daré consejos sobre cómo sobrevivir a la vida Erasmus.
Esta vez os traigo un pequeño reportaje fotográfico de un buenísimo amigo mío que ha tenido la oportunidad de conocer la ciudad y de capturarla con su objetivo.

Espero que lo disfrutéis.




viernes, 14 de enero de 2011

De vuelta en Montpellier

Salut mes chèrs!

Tras unas merecidas y muy bien aprovechadas vacaciones, vuelvo a dedicaros unas palabras en esta nueva entrada de mi blog.

Tras un larguísimo viaje que comenzó en el llamado "aeropuerto fantasma" de Ciudad Real (el cual podéis ver en la foto inferior) por fin me encuentro de nuevo en Montpellier.

El vuelo salió antes de la hora (cosas que sólo suceden en los aeropuertos con dos vuelos diarios), con lo que llegué a Barcelona con tiempo más que de sobra para hacer los diferentes transbordos necesarios para llegar hasta la estación de tren de Sants, a cuyo lado se encuentra la estación de autobuses de la compañía Eurolines que debía llevarme a Montpellier.

Aprovechando la hora y media que me restaba hasta la salida de mi autobús, me senté en una cafetería de la estación de Sants para reponer fuerzas de cara al viaje. Si alguna vez vais a esta estación, os recomiendo que paséis por el "Cafécafé". Por tan sólo 4.50 euros me pedí un bocadillo de tortilla de patatas amb tomàquet y una jarra de cerveza como la que véis en la foto para despedirme bien de esa cultura española de la caña que echaré tanto de menos.


A las 17:00 salió muy puntual mi autobús hacia Montpellier, con una hora de llegada estimada sobre las 23:30 de la noche. Armada de paciencia y con buena música en mi reproductor, intenté distraerme para hacer más llevadero el viaje. Lo que no sabía, pobre de mí, es que acabaría llegando mucho más tarde de lo previsto, ya que no sólo pararon el autobús en la frontera para bajar a un hombre sin papeles sino que, cuando apenas nos quedaba media hora para alcanzar Montpellier, una retención causada por un grave accidente de tráfico nos obligó a permanecer tres horas parados a la espera de que se reanudase la circulación.
Así las cosas, llegué a Montpellier a las 02:30 de la mañana. A pesar de encontrarme sola a las afueras de la ciudad, lo único que hice nada más irse el autobús fue llorar de alegría al sentirme de nuevo aquí. Mientras tanto llamé a un taxi para que viniera a buscarme ya que el tranvía funcionaba únicamente hasta medianoche. Me recogió un coche bastante amplio y nuevo que me dejó en la puerta de mi casa, momento en el que también me entraron ganas de llorar pero ésta vez al ver lo que debía pagar al taxista: nada más y nada menos que 22 euros por un trayecto de apenas 10 minutos. Muy a mi pesar desembolsé la suma y cargada con mis maletas me dirigí a mi apartamento.
Cuando conseguí abrir la puerta y entré me invadió tal sentimiento de felicidad y tranquilidad que jamás sería capaz de explicarlo con palabras. Todo estaba tal y cómo yo lo había dejado, como si el tiempo se hubiera detenido congelando los elementos de una rutina de la que hasta hace poco formaba parte.
Agotada tras semejante aventura, me puse mi pijama de Mheuli (^^), deshice la cama y dormí....
Esta mañana me levanté bastante tarde y tras un breve desayuno me dispuse a deshacer las maletas y a limpiar la habitación. Saludé a mi compañera de piso Elodie, la única que de momento estará aquí hasta la próxima semana, y me fui a hacer la compra en mi querido Simply. Cuando he regresado cargada de cositas con las que llenar mi triste frigorífico he retomado mis sesiones de Skype hasta las 19:30, cuando he ido a cenar con Filippo a su residencia. Sabrina llegará el domingo y Jenny el miércoles que viene, y entonces estaremos de nuevo todos juntos :)
Y este ha sido mi primer día en Montpellier tras tres semanas de ausencia, aunque tenga la impresión de estar aquí desde hace mucho más tiempo.
La verdad es que hoy me siento inmensamente feliz de estar de vuelta en un lugar al que no tuve ningún motivo para venir y al que sin embargo ahora tendría mil razones para regresar.
Os seguiré informando de mis andanzas por estas tierras.
Un beso fuerte a todos, os quiero.

martes, 14 de diciembre de 2010

Y llegó la Navidad a Montpellier...

Coucou mes amis!

Aquí estoy de nuevo después de casi un mes de ausencia debido a los exámenes.
Siento que cada vez voy distanciando más en el tiempo las entradas y eso me disgusta ya que este blog fue concebido como una especie de diario para compartir con vosotros mis experiencias en Montpellier. Espero retomar muy pronto la actividad para seguir escribiendo lo que espero que un día sea una guía completa para el estudiante Erasmus, y en realidad para cualquiera que vaya a pasar cierto tiempo en esta ciudad.

Durante este periodo de tiempo debo decir sin embargo que mi vida Erasmus ha perdido gran parte de su interés. Tras conocer precipitadamente la cercanía de los exámenes, lo único que he hecho estas últimas semanas ha sido completar mis apuntes y estudiar para intentar ir lo mejor preparada posible. Aunque parezca increíble tengo mucho que agradecer a la huelga, ya que de no haber habido el bloqueo de la facultad me habría sido imposible ponerme al día.
Los exámenes no me han parecido demasiado duros en cuanto a contenido, pero la manera de evaluar en Francia -las famosas disertaciones- me parece poco objetiva (hablaré de este tema con más detenimiento en entradas posteriores).
Expresarme en francés no me ha costado excesivamente y de hecho tengo esperanzas de aprobar la mayoría, pero hasta dentro de al menos dos o tres semanas no sabré los resultados.

A pesar de los exámenes, mis amigos y yo también hemos tratado de encontrar algún hueco durante el fin de semana para reunirnos y compartir nuestras costumbres navideñas.
El primer domingo de Adviento preparamos vino caliente casero. Es una costumbre centroeuropea para protegerse de los inviernos tan fríos, y lo cierto es que no sólo calienta (entre otros efectos =D) sino que además está buenísimo. Se prepara con vino tinto, zumo de naranja, canela, clavos de olor y miel, aunque se pueden añadir también otras especias.
Junto al vino caliente probamos algunos dulces alemanes y escuchamos villancicos de nuestros diferentes países de origen. Les llamó mucho la atención lo alegres que son los españoles comparados con la solemnidad de los suyos. Tras la merienda repartimos los nombres para hacer un amigo invisible. Este domingo durante la cena de despedida intercambiaremos los regalos.

Además desde el 1 de Diciembre se encuentra instalado en la Place de la Comedie el tradicional Marché de Nöel. Se pueden visitar más de 160 casetitas con todo tipo de productos para degustar y regalar en estas fechas (aunque desde luego no accesibles para todos los bolsillos).

A pesar de no poseer el encanto de los típicos mercadillos navideños de Centroeuropa, no deja de ser todo un placer reunirse con los amigos a beber un vaso de vino caliente acompañado de un crêpe de nutella o de unas castañas asadas, ñam! :D

Por lo demás, esta última semana de vacaciones la estoy aprovechando para descansar y reponer fuerzas. Todos los días salgo a dar un paseo y a disfrutar del sol y de la temperatura tan agradable que continuamos teniendo. Jamás hay excusa para no reencontrarse con los pequeños placeres de la vida como dar un paseo en bicicleta o preparar una comida especial.
Sin embargo ya tengo muchísimas ganas de ir de nuevo a España para pasar la Navidad con los míos. Sólo de pensar en los reencuentros, las comilonas navideñas y la indescriptible sensación de sentirse otra vez en casa me muero de impaciencia!
Por el momento os dejo con un pequeño reportaje fotográfico de Montpellier iluminado por la noche, espero que os guste.





Un abrazo y hasta muy pronto!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cuisine Erasmus: "Ratatouille"

Salut mes petits!

Hoy os traigo una nueva entrada para mi sección "Cuisine Erasmus" ^^.

En esta ocasión os presento uno de los platos más famosos del sur de Francia: la ratatouille. Aunque su nombre nos recuerde al simpático personaje de Disney, en realidad se trata de un plato muy sano a base de verduras de la huerta mediterránea.

Comencemos.

Para 2-3 raciones necesitamos:

- 1/2 berenjena
- 1 calabacín
- 1 pimiento verde
- 1 pimiento rojo
- 2 tomates
- 1 cebolla grande (o dos pequeñas)
- Aceite de oliva, sal, pimienta e hierbas provenzales.


(Las proporciones están indicadas siguiendo mi propio criterio, pero podemos añadir tantas verduras como gustemos y en la cantidad que prefiramos).

Lo primero que debemos hacer es cortar las verduras. Al contrario que en el pisto manchego, es preferible partirlas en trozos bastante groseros. De esta manera seremos capaces de apreciar mejor los sabores de cada ingrediente.

Es importante respetar el orden en el que vamos añadiendo los ingredientes, ya que está en función del tiempo de cocción que cada verdura requiere.
Así, comenzaremos añadiendo a nuestra cacerola (en la que ya tendremos 3 cucharadas soperas de aceite caliente) la cebolla y los pimientos. Salpimentamos, tapamos y dejamos cocer.
Pasados unos diez minutos incorporamos el calabacín cortado en discos. Volvemos a salpimentar, removemos un poco y tapamos de nuevo la cacerola para que las verduras suden.
Por último, añadimos la berenjena y los tomates. Éstos últimos aportarán el jugo al plato una vez que estén bien cocinados. También es recomendable incorporar un último chorreón de aceite de oliva, pero nunca en exceso.
Ahora sólo queda rociar nuestro ratatouille con hierbas provenzales al gusto y dejar que el plato se cocine a fuego lento durante una hora aproximadamente. Cada 15-20 minutos daremos unas vueltas para evitar que se pegue a la cacerola y comprobar que no queda muy seco.
El secreto de la ratatouille (como el de la mayoría de los platos de la cocina tradicional) es poner mucha paciencia y cuidado durante toda la elaboración, y sobre todo dejar que se cocine "a su amor".


En los supermercados podemos encontrar ratatouille envasado al vacío, pero una vez que hemos probado el hecho en casa comprobaremos el abismo que hay entre uno y otro en lo que a sabor y frescura se refiere.
Es un acompañamiento ideal para todo tipo de comidas (arroz, sémola, pasta, carne, pescado...), que apenas lleva grasa y además muy nutritivo.
A mí particularmente me gusta comerlo con un huevo frito encima, os aconsejo que lo probéis! :)
Bon appetit!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

París, siempre París...

































Definitivamente, París es la ciudad a la que llevaría a la persona de la que no querría separarme hasta el final de mis días.